Cuando un incidente deja de ser técnico y se vuelve financiero

Las brechas de datos han dejado de ser eventos excepcionales o de impacto limitado. De acuerdo con PwC, el 25% de los ejecutivos reporta que los incidentes de ciberseguridad más costosos que enfrentaron en los últimos tres años superaron el millón de dólares. Este dato redefine por completo la conversación: un ciberataque ya no es un problema exclusivo del área de TI, sino un riesgo financiero material que afecta directamente la estabilidad del negocio.

El impacto económico de una brecha va mucho más allá de la remediación técnica inicial. Interrupciones operativas, sanciones regulatorias, pérdida de clientes y daño reputacional suelen extender las consecuencias durante meses o incluso años. A pesar de ello, muchas organizaciones continúan destinando recursos similares a medidas reactivas que a estrategias preventivas, aun cuando recuperarse de un incidente suele ser significativamente más caro que evitarlo.

En este contexto, PwC destaca que las organizaciones líderes en resiliencia tienen 50% más probabilidades de haber adoptado arquitecturas de Zero Trust. Este enfoque parte de un principio simple pero contundente: no confiar por defecto en ningún usuario, dispositivo o aplicación, incluso dentro de la red corporativa. Su adopción responde directamente al aumento del impacto financiero asociado a los incidentes de seguridad.

Lejos de tratarse de una tendencia pasajera, Zero Trust se consolida como una estrategia orientada a reducir la superficie de ataque y limitar el alcance de posibles brechas, minimizando así las pérdidas económicas. Al segmentar accesos, validar identidades de forma continua y restringir privilegios, las organizaciones pueden contener incidentes antes de que se conviertan en crisis financieras.

Desde la perspectiva del director financiero, la ciberseguridad comienza a evaluarse en términos de retorno y protección de valor. PwC estima que prevenir un ataque es, en promedio, 40% más barato que gestionar sus consecuencias, una diferencia que adquiere mayor peso cuando los impactos ya se miden en millones de dólares.

En este escenario, Zero Trust funciona como el cierre natural de la discusión entre tecnología y finanzas. Menos confianza implícita significa menos exposición, menor probabilidad de pérdidas catastróficas y mayor control sobre el riesgo. La resiliencia deja de ser un concepto abstracto y se traduce en disciplina operativa y control financiero.

Los datos presentados forman parte del 2026 Global Digital Trust Insights de PwC, el estudio más longevo y respetado de la industria con 28 años de trayectoria. En esta edición, se consultó a 3,887 líderes empresariales y tecnológicos en 72 países, ofreciendo la hoja de ruta más completa para la resiliencia digital en la era de la incertidumbre.


Medios Daisytek 6 de febrero de 2026
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